Entrevista al artista pegatinero y mi amigo Rombos

 La semana pasada hicieron esta entrevista por “El Periódico” a mi amigo Rombillos, con la cual me siento identificado como Pegatinero que soy, ya que al igual que pone en la noticia yo envío mis pegatinas por todo el mundo y las voy colocando a cada sitio que voy. Para nosotros es como el taqueo para los writers.

No dejéis de leerla es interesante para aquellos que no saben mucho sobre este tema:

 

Barcelona 24 08 16 Barcelona Pregando pegatinas con el artista urbano Ramon Rombos y recorrido para una fotogaleria con otras pegatinas de este tipo NEUS MASCAROS

 

Un vistazo a las páginas de internet de los ‘pegatineros’ barceloneses puede llevar a engaño: a pensar que esta gente o viaja mucho o tiene el don de la ubicuidad, porque hay fotos de sus pegatinas en todas partes, en ciudades alejadas 100 kilómetros, o 600, o 10.000, es decir en otros países y continentes. Pero no es solo que cuando viajan carguen en el bolsillo una surtida provisión para ir pegando por ahí. Lo hacen. Pero también ocurre que las pegatinas se mueven solas, las más de las veces en la seguridad plácida de un correo certificado, en busca de destinos más o menos remotos. Un grafiti no puede viajar. Vive en la pared o en la persiana hasta que llegan los servicios de limpieza y lo borran. La pegatina no tiene ese problema.

“Que se dispersen por el mundo, de eso se trata”, dice Ramón Rombos

“Una vez me escribieron de México y acabé enviando unas pegatinas allí, y otro díase puso en contacto un tipo de Buenos Aires que andaba por la ciudad y me pidió unas para llevárselas y pegarlas allá”, cuenta el personaje que en la calle se hace llamar Pez Polla. Así se amplían las fronteras, enviando correos. “Que se dispersen por el mundo, de eso se trata”, dice Ramón Rombos. La movilidad es capital en el mundo de las pegatinas, y es un atributo que las ha aupado a formato predilecto para viajar. “De hecho, cuando más las utilizas es cuando vas a otro lugar –dice Konair–. En tu casa, si la lías ya sabes la que te espera, pero afuera nunca sabes qué te va a pasar, y la pegatina te permite dejar huella sin correr mucho riesgo”.

Es normal, por otra parte, que los propios artistas intercambien pegatinas entre sí. Correo va, correo viene.“Hay mucho coleccionismo de pegatinas, es casi otra subcultura dentro de la subcultura”, dice Konair. Rombos, aparte de ir dejando sus pegatinas por la ciudad, tiene debilidad por el coleccionismo. “Tengo pegatinas de todo el mundo”, dice, yun blog donde exhibe sus hallazgos. Parece hecha para viajar, la pegatina: cuando vivía en Logroño, su ciudad natal, Rombos organizó la que probablemente es la única exposición de pegatinas de artistas españoles que se ha hecho hasta el momento: 127 autores en total. “Todas llegaron a un apartado de correos que abrí para la ocasión”. A Pez Polla le llegó hace poco una invitación de un museo de pegatinas en Indonesia para que envíe su obra. Quieren exponerla. Los peces con aire de pene viajarán por correo certificado.

Podéis encontrar la noticia completa en la página web de “El Periódico” o pulsando aquí

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